Nuestra vida está gobernada por cuatro fuerzas: amor,
muerte, poder y tiempo. La vida te enseña a valorar lo que tienes porque en
algún momento de la vida se convertirá en un simple recuerdo.
Mi mente solo
tenía un pensamiento y me aferraba como nunca a los recuerdos para no perderlos
y conservarlos toda la vida. Más que nunca creía que hay otra vida. Que este
mundo solo es un valle de lágrimas y de felicidad efímera, que se va con un
simple suspiro.
El ayer es siempre
historia y el mañana no llega nunca... Esto es lo que pasó.
Estaba
completamente triste porque había perdido al mejor amigo, un amigo que era como
mi hermano que siempre supo hacerte sonreír en los momentos más incómodos y
malos. Mi alma lloraba, recordando esos momentos de convivencia que ya no
volverían, llorar no significa ser débil, sino que los sentimientos fueron
verdaderos. Mis seres más cercanos familiares, amigos me estaban ayudando a
superarlo.
Mi madre
apoyo su mano sobre mi hombro y me dijo:
-
No
estés triste, recuerda que el te quiere, este donde este, el no te quiere ver
triste, pues él no lo está porque sabe que guardas ese rinconcito especial para
él en tu corazón, que cuando pienses en el sonrías pues así sabe que su recurso
te hace feliz por todos los buenos momentos vividos.
Las
palabras de mi madre me hicieron pensar que soy muy afortunado por haberle
tenido cerca, disfrutar de su amistad, su compañía, que fuimos felices, pasamos
grandes momentos juntos. Pero muchos recuerdos son dolorosos que dejan una
herida en tu corazón para siempre dicen que las heridas son nuestras marcas de
guerra, heridas que marcan el paso inevitable de la vida, la herida te deja
cicatriz que recordaras durante toda la vida.
Ha
pasado ya un mes desde que sucedió esto… y me he dado cuenta que no hay medicamento
que cure el dolor del alma, solo hay anestésico llamado tiempo que te enseña a
no sentir dolor aunque la herida perdure. Decidí escribirle una carta, una
carta que no le iba a mandar, la quemaría tal y como él me enseño, mis
sentimientos se pondrán a arder y así el dolor no se te queda tan dentro. Esta
es la carta.
ADIOS…
Solo
decirte que tuve la suerte de recorrer caminos a tu lado por mucho tiempo los recuerdo
cada segundo de mi vida. Aquel día nuestra vida cambio, nos despedimos de ti.
Al irte dejaste tras de ti miles cosas que aun sigo recordando, pero te extraño
mucho no puedo hacerme a la idea de que no estás. En esta vida no todo es para
siempre por más que lo deseemos.
Un
millón de palabras no pueden hacer que vuelvas ni tampoco lagrimas, he llorado
hasta quedarme sin lagrimas, hasta que el alma se me seco. Tal vez lo único que
duele más que decirte adiós, es no haber tenido la ocasión de haberme despedido
de ti lo mas jodido de las despedidas es que ocurren en el momento más
inesperado un día dices ´´adiós´´ y no te das cuenta de que puede ser el ultimo
´´ adiós´´. Es tan difícil decir y mucho más si dejas algo que realmente amas,
el adiós no duele, duelen los recuerdos que dejo esa persona. Nuestros
recuerdos duraran toda una vida, los recuerdos construyen
caminos que llegan hasta el corazón. Lo único que me queda son tus recuerdos,
tus fotos y el gran ejemplo de vida. Daría todo por abrazarte, por volver a
escucharte otra vez.... aunque sea solo por un minuto y poder decirte adiós,
poder despedirme de ti...Pensé hoy en ti, eso no es novedad pienso en ti todos
los días. Tuvimos la gran suerte de haber formado parte de tu vida, disfrutar
de tu presencia, nuestros caminos se han separado igual algún día se vuelvan a
encontrar, tú me has enseñado el verdadero valor de la vida. NUNCA TE OLVIDARE
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